
Comer (1998) menciona que los trastornos alimenticios están definidos por algunas características en las personas que los padecen, tales como el impulso para conseguir una delgadez extrema y el medo a ganar peso. Es importante considerar que las alteraciones del peso como producto de los trastornos de la alimentación puede significar un peso corporal por debajo, dentro de los límites normales o por encima de lo esperado de acuerdo a la estatura y edad.Los trastornos de alimentación son hoy en día uno de los motivos más frecuentes de consulta por parte de los adolescentes y los adultos jóvenes. La prevalencia es de 1 a 4% en adolescentes y mujeres adultas jóvenes blancas de clase altas y medias, sin embargo se ha visto un incremento en la población masculina y en mujeres de todos los grupos socioeconómicos. La bulimia Nerviosa es mas frecuente que la anorexia y los Trastornos Alimenticios no específicos son más frecuentes que la Bulimia. (Hoek, 1993). Por otra parte, Ángel y Col. (1997) comentan que durante las últimas décadas existe un incremento notorio de los trastornos alimenticios en todas las franjas de la población por lo cual no se consideran como trastornos exclusivos de una población con características sociodemograficas determinadas.Crispo, Figueroa y Guelar (1996) dicen que los trastornos alimenticios se caracterizan por ser de índole bio-psico-social, lo cual quiere decir que nos encontramos con conductas que: en cuanto a la personalidad y maduración, ocurren en una familia con características previas a la aparición del trastorno y ocurren predominantemente en un tipo de sociedad particular, marcada por una ética y estética determinadas que en este caso dan prioridad a la imagen externa por encima de cualquier otro valor. Por su parte Bruch (Citada por Yates,(1997) identifico tres clases de trastornos funcionales psíquicos que preceden a la manifestación de los trastornos alimenticios:1. Trastornos graves que afectan la percepción corporal, es decir la manera en que se ven a sí mismas.2. Interpretaciones erróneas de estímulos internos y externos, que se reflejan en la percepción de la vivencia del hambre.3. Un sentimiento paralizador de desesperanza e incapacidad que lleva a pensar que nada puede cambiarse en su vida. Por lo tanto, el deseo obstinado de controlar el cuerpo debe verse desde esta perspectiva del desamparo.Según Duker y Slade (1992) la Anorexia y la Bulimia Nerviosa no son problemas independientes, sino distintas manifestaciones físicas y conductuales del mismo modo de pensar “anoréxico” o controlador de alimentos. Es importante considerar que estos trastornos son estados en los que las personas generan cambios físicos y psicológicos que son difíciles de dejar atrás.
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